Corría
el año 1981 cuando en una revista científicas se describe el primer caso
de neumonía por Pneumocystis carinii en un paciente homosexual. Este
patógeno era hasta entonces muy poco frecuente salvo en sujetos con el sistema
inmunitario en estado deficiente. Casi simultáneamente se publicaron varios
casos de sarcoma de Kaposi en pacientes jóvenes y los acontecimientos se
sucedieron vertiginosamente. Ambas eran enfermedades raras que aparecían sólo
en sujetos inmunodeprimidos, es decir, sin capacidad para defenderse de las
infecciones y de algunos tumores.
En pocos meses se describieron casos similares en otros
países occidentales, fundamentalmente europeos, y cundió la alarma.
Se multiplicaron los casos de enfermedades pocos comunes entre sujetos
jóvenes. Eran sobre todo infecciones, difíciles de tratar y que acababan
matando a los pacientes. Pronto fue evidente que se trataba de una epidemia: la
enfermedad empezó a ser diagnosticada rápidamente en países distintos a EE.UU.
Pero la causa no estaba clara ni tampoco era fácil de explicar por qué se
producía casi simultáneamente en países diferentes este cuadro mortal tan poco
común.
Se pensó en que el motivo de estas
raras infecciones estuviese en el frecuente uso de drogas estimulantes por la
comunidad gay, que parecía ser la más afectada, también se propuso a la
combinación sincrónica de varias enfermedades de transmisión sexual (ETS) o al
hecho de viajar a destinos exóticos.
Sin embargo, una vez descripto el
cuadro de inmunodeficiencia, comenzaron a comunicarse nuevos casos en sujetos
no homosexuales: fundamentalmente adictos a las drogas intravenosas,
hemofílicos y sujetos procedentes de la isla caribeña de Haití. En enero de
1983 se describió el primer caso de transmisión heterosexual.
Y fue durante 1981 cuando esta
enfermedad fue bautizada con el nombre de Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida o SIDA, un término que hace referencia a la situación de falta de
defensas que sufrían los pacientes y al hecho de que se adquiriese durante la
vida.
Hoy en día, el SIDA no tiene cura
pero se ha avanzado en el estudio de su desarrollo y se controla mediante
diferentes técnicas médicas, sin embargo el VIH es uno de los agentes
infecciosos más mortíferos del mundo, que en los últimos 30 años se ha cobrado
más de 25 millones de vidas. En 2011 había alrededor de 34,2 millones de
personas afectadas por el virus, más del 60% de las cuales vivían en el África
subsahariana. En los distintos continentes la situación de la infección es
heterogénea.
De acuerdo con datos de la OMS de
los últimos censos realizados a nivel mundial en 2010, la situación del SIDA es
la siguiente:
REGIÓN
|
NÚMERO DE
PERSONAS VIVIENDO CON HIV
|
NÚMERO DE
JÓVENES MENORES DE 15 AÑOS VIVIENDO CON HIV
|
NÚMERO DE
MUERTES DEBIDO AL HIV
|
ÁFRICA
|
22900000 [21700000–24200000]
|
3100000 [2800000–3500000]
|
1200000 [1100000–1400000]
|
AMÉRICA
|
3000000 [2600000–3500000]
|
58000 [44000–74000]
|
96000 [71000–120000]
|
ESTE DEL MEDITERRÁNEO
|
560000 [410000–790000]
|
42000 [
28000–57000 ] |
38000 [27000–53000]
|
EUROPA
|
2300000 [2100000–2500000]
|
19000 [15000–25000]
|
99000 [84000–120000]
|
SUDESTE ASIÁTICO
|
3500000 [3000000–3900000]
|
140000 [92000–190000]
|
230000 [190000–260000]
|
OESTE DEL PACÍFICO
|
1300000 [1100000–1500000]
|
39000 [33000–46000]
|
80000 [64000–99000]
|
GLOBAL
|
34000000 [31600000–35200000]
|
3398000 [3000000–3800000]
|
1800000 [1600000–1900000]
|
Bibliografía
http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2004/01/sida-historia/index.html
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs360/es/index.html
http://apps.who.int/ghodata/?vid=22100#

